El 22 de enero nos entristecía la noticia del fallecimiento de Francis Buchholz, conocido por haber sido el bajista de Scorpions entre los años 1974 y 1990.
Aunque hace ya tiempo que su maravilloso bajo no sonaba en la banda alemana, su impronta quedó plasmada en la mejor época de Scorpions. No compuso nunca nada, salvo en el tema ‘Kicks After Six’, del álbum ‘Crazy World’, de 1990, en el que aparece en los créditos como compositor de la música de la citada canción, junto a Jim Vallance, pero su importancia en el seno de Scorpions quedó plenamente demostrada a través de memorables canciones que hoy forman parte del legado más brillante y clásico de los alemanes.
Buchholz entró en Scorpions en 1974, junto al carismático guitarrista Uli Jon Roth: “Uli y yo teníamos un cuarteto llamado Dawn Road, con Jurgen Rosenthal a la batería y Achim Kirschning a los teclados. Tras su primer álbum, Scorpions se habían separado y también habían perdido su contrato discográfico con Metronome Records en Alemania. Antes de eso, un día, Rudolf Schenker telefoneó a Uli y le preguntó si querría tocar la guitarra principal en algunos conciertos de Scorpions, porque Michael Schenker había abandonado la banda. Como digo, pronto el grupo tuvo que separarse y Rudolf vino a vernos al local en el que ensayábamos con Dawn Road. Necesitaba nuevos compañeros para Scorpions, ya que se había quedado solo a la guitarra y quería formar una nueva banda”.
“Él quería ser el cantante, pero finalmente cambió de opinión y le dijo a Klaus que se uniera a nosotros, así que, básicamente, Rudolf y Klaus se unieron a Dawn Road, pero decidimos llamarnos Scorpions desde ese mismo momento, ya que era un nombre que estaba bien establecido. Un promotor de conciertos de Hannover, que nos representaba en esa época, fue capaz de conseguir que RCA Records se interesase en nosotros, teniendo la suerte de firmar un contrato con ellos para un total de cinco álbumes”.
“El primero de ellos fue ‘Fly To The Rainbow’, que se grabó en los estudios Musicland de Munich, con Mack como ingeniero de sonido. Scorpions, en ese momento, estaban formados por Jurgen Rosenthal a la batería, Achim Kirschning a los teclados, Klaus Meine a la voz, Rudolf Schenker y Uli Jon Roth a las guitarras y yo al bajo”. Este dato no es conocido por bastante gente, que piensa que fueron Uli y Francis quienes se unieron a Scorpions.
Francis Buchholz era un bajista claramente inspirado por James Jamerson, que fue bajista de la Motown en la década de los 60 y principios de la de los 70. En su palmarés está el haber tocado el bajo en temas clásicos como ‘You Can’t Hurry Love’, ‘Reach Out I’ll Be There’, ‘I Heard It Through The Grapevine’ o ‘Dancing In The Street’, por citar solo algunos:
“James Jamerson es uno de mis primeros héroes. Escuchaba mucho sus trabajos. Cuando creo una línea de bajo, tengo ese ritmo de los sesenta en mi cabeza, pero lo que termino creando no tiene mucho que ver con esa vieja música. Es algo nuevo. En realidad, no tengo héroes del bajo. Lo más importante para mí es que una línea de bajo funcione perfectamente en la canción. El bajo debería soportar a la canción, conduciéndola a ambientes diferentes”.
Cuando Uli Jon Roth abandonó Scorpions, Francis Buchholz fue el principal responsable de que su puesto fuese cubierto por Matthias Jabs: “Como sustituto de Uli, pensé en Matthias Jabs, que era un guitarrista muy bueno. Lo conocía porque le había ayudado con el cálculo matemático en su momento. Herman Rarebell pensaba que Matthias era demasiado joven y carecía de experiencia suficiente, así que puse un anuncio en el Melody Maker, en el que decía: banda de rock alemán busca guitarrista principal. Terminamos por hacer audiciones con unos cien guitarristas en un estudio de ensayos de Londres, el cual teníamos alquilado. Seleccionamos a tres, pero tras volver a probarlos, no estábamos convencidos de que ninguno de ellos pudiese funcionar en la banda”.
“Volví a sugerir a Matthias y le dimos una oportunidad. Fue capaz de tocar todas nuestras canciones inmediatamente, así que nos lo llevamos al estudio de grabación y tocó en el álbum ‘Lovedrive’. Desgraciadamente le costó un poco de tiempo ajustarse al cien por cien, así que Michael Schenker le ayudó en algunas partes de guitarra”.
Ahora, pensemos qué habría sucedido si Francis no hubiese sido el bajista de Scorpions. ¿Quién habría terminado tocando la guitarra en la banda como sustituto de Uli Jon Roth? ¿Habría sido la historia del grupo la misma sin la insistencia de Buchholz en darle una oportunidad a Matthias Jabs?
‘Crazy World’, el primer álbum de Scorpions sin Dieter Dierks como productor desde 1974, fue el último en el que Francis Buchholz tocó con la banda. Fue también el primero y único en el que colaboró como compositor, tal y como Matthias Jabs recuerda: “Hicimos todo lo mejor que pudimos. En esa época teníamos una nueva motivación. Éramos libres para elegir al productor del disco. Alguien que nos hiciese volver a divertirnos y también, por primera vez, todos los miembros de Scorpions compondríamos música o escribiríamos letras para las canciones del álbum. Francis nunca había intentado componer anteriormente, pero esta vez se dijo a sí mismo: ¿por qué no hacerlo? Llegó con tres buenas canciones y utilizamos una de ellas, ‘Kicks After Six’, que realmente es una buena canción”.
Francis Buchholz tenía sus motivos para no haber querido componer hasta ese momento en Scorpions: “Era feliz teniendo buenos compositores a mi alrededor, en la banda. Yo estaba más interesado en mis labores como representante de la misma, coordinando las giras y toda la logística. Para mí no tiene ninguna importancia aparecer en los créditos del proceso de composición. Cuando trabajo en una gran canción, puedo contribuir de muchas otras maneras. La mayoría de las canciones que escuchas en la radio han surgido de alguna idea vocal y un par de acordes, antes de terminar siendo un éxito. Me gusta contribuir en las ideas para los arreglos de las composiciones. Por supuesto, creo mis propias líneas de bajo, pero nunca he pedido aparecer en los créditos de ninguna canción”.
Tras ‘Crazy World’, Francis Buchholz abandonaría Scorpions: “Fue una decisión tomada a medias entre la banda y yo. No podíamos seguir así durante más tiempo. Cuatro años antes de abandonar el grupo, Scorpions tocábamos en una gira fantástica por estadios en Estados Unidos. Van Halen eran los cabezas de cartel y tocábamos justo antes que ellos, a las ocho de la tarde, aproximadamente. Metallica lo hacían ajusto antes que nosotros. Eran conciertos ante unos treinta mil fans cada día”.
“Fue grande, pero nada más comenzar la gira, se decidió que rompiésemos con nuestra agencia de representación en Nueva York, CCC. Mientras todos estaban relajados en las piscinas de los hoteles, yo pasaba todo el tiempo telefoneando a Dick Asher, que era el presidente de PolyGram Records en Nueva York. Nuestro álbum, ‘Savage Amusemente’, acababa de publicarse y tenía que coordinar miles de actividades promocionales entre la compañía discográfica de Nueva York y nosotros. Me di cuenta de que necesitábamos desesperadamente un representante estadounidense. Asher me sugirió a Doc McGhee, que era el representante de Bon Jovi en esa época. Me dio su número de teléfono y lo llamé, explicándole la situación. Lo invité a volar desde su campo de golf en Canadá, para charlar en persona. A los compañeros del grupo les gustó y todo fluyó perfectamente desde ese mismo momento”.
“En nuestro siguiente álbum, ‘Crazy World’, rompimos nuestra relación de quince años con Dieter Dierks como productor, una relación que, en lo que a mí se refiere, no era del todo buena, pero tras la gira de presentación del disco, el resto de la banda, de repente, decidió despedir a nuestros abogados y asesores fiscales. Nadie, salvo yo, era realmente consciente de todo lo que implicaban esas cuestiones burocráticas. En otras palabras, nadie parecía entender lo importante que era una estructura de trabajo en ese sentido, sobre todo para una banda que hacía giras internacionales”.
“No fui capaz de volver a cambiarlo todo, una vez más, ni de evitar el caos que nos produjeron las inspecciones de la hacienda alemana que llegaron justo después. Prefería centrarme en mi faceta creativa con Scorpions y necesitaba tiempo para mi familia. No tenía sentido, para mí, despedir a gente que lo había hecho todo genial, pero la banda prefirió contratar a un representante adicional a McGhee, a un nuevo abogado y a una nueva compañía de asesoramiento financiero. A mí me gusta jugar en equipo y, por lo tanto, tuve que mostrar mi disconformidad con estas personas sin experiencia que quería contratar el resto de la banda. O aceptaba eso, o tenía que abandonar el grupo”.
“Al final me di cuenta de que esas personas no compartían mis expectativas ambiciosas. La decisión no fue fácil, pero siendo padre de un niño pequeño, en esa época nacieron mis gemelas también, por lo que una vida pendiente de una maleta no era compatible con lo que yo consideraba una vida familiar saludable, así que tuve que guiarme por mi corazón”.
La salida de Francis Buchholz de Scorpions coincide con el inicio de una trayectoria descendente en la banda, o al menos así lo piensan muchos críticos musicales e incluso buena parte de los fans. ‘Crazy World’ fue el último álbum de los alemanes que consiguió ser platino en Estados Unidos (en realidad fue doble platino, por vender más de dos millones de copias en ese país). Ninguno de los discos grabados posteriormente se le acerca ni de lejos. Se podrá argumentar lo que se quiera, pero cualquier buen seguidor de Scorpions es consciente de que la ausencia de Francis Buchholz se nota en el sonido de la banda. Descansa en paz, querido Francis. Tu legado jamás podrá ser ignorado.
Fran García
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