Aunque acertadamente se la considera principalmente una pionera de la electrónica y la vanguardia, Björk ha picoteado en diversos géneros, desde el pop al rock industrial o el prog salpicado de trip hop.

Pink Floyd “David Gilmour El Guardián del Legado”

Si hace unos números tuvimos en las páginas de la revista This Is Rock a una de las grandes figuras transversales del rock y pop Kate Bush, este mes nos encontramos con otra creadora rompedora de barreras.

Björk puso patas arriba la música con un segundo disco disruptivo: ‘Post’, protagonista de las páginas de la revista This Is Rock. Una mezcla inaudita de ritmos, electrónica y melodías descarnadas. La tacharon de loca. Sin embargo, demostró que había más coherencia en su arriesgada propuesta que en las anquilosadas mentes cerradas.

Prejuicios a parte, podemos rescatar interesantes ejercicios de estilos diversos a lo largo de su discografía. Y desde luego no puede ocultar su pasado punk. Antes de ser mundialmente famosa, formó el grupo Spit and Snot, banda femenina y feminista, donde tocaba la batería.

Su incipiente creatividad e inquietud la llevó a pasar por diversas bandas (Exodus, Jam-80, Tappi Tikarrass, Kukl…) con influencias tan diversas como el post-punk, el avant garde, el rock gótico…

En una ocasión Björk definió su música en aquella embrionaria etapa como jazz punk hardcore existencial. Nada, sin embargo, mereció la pena, hasta que fundo The Sugarcubes con músicos de su anterior banda.

Era 1986 y todo estaba permitido (su sello, Bad Taste, estaba especializado en promover la contracultura juvenil islandesa). De esa etapa, la canción más exitosa fue ‘Birthday’, mucho más pop que sus inicios, pero siempre cargado de surrealismo y extravagancia, lo que iba a ser marca de la casa en su carrera en solitario. Tras numerosas colaboraciones en diversas facetas (incluyendo la actuación como actriz), nos centraremos en su etapa en solitario para rescatar algunos de sus temas más llamativos, sin importarnos si fueron los más famosos o exitosos, sino los más rompedores y llamativos.

Aeroplane

De su disco ‘Debut’, de 1993, (¿el título más honesto de la historia de la música?), sobresale la producción de Nellee Hooper (quien ha trabajado con The Smashing Pumpkins, U2, Garbage, Massive Attack…). Frente a la vanguardia del resto del disco, ‘Aeroplane’ llama la atención al desplegar unos arreglos jazzísticos que rompen con la tendencia electrónica, con bases de metales y un toque lounge raro en su discografía. Sobresalen los arreglos de Oliver Lake (saxofonista norteamericano) y el sample de ‘Dahil Sayo’, de Arthur Lyman, todo aderezado con exóticos ruidos de fondo que parecen sumergirnos en una selva tropical en una de las composiciones que la propia autora califica como la más “inteligente y madura” del disco.

Play Dead

Muy diferente es esta canción, una enérgica composición incluida sólo en la reedición del disco tras incluirse en la banda sonora original de la película “The Young Americans”, dirigida por David Arnold. La sección de cuerdas enfatiza la fuerza de la canción, que llegó al duodécimo puesto en Reino Unido. El videoclip estuvo dirigido por Danny Cannon. La canción está compuesta por Björk, Jah Wobble y el propio David Arnold, y es un perfecto equilibrio entre la poderosa voz de la islandesa y una producción sobresaliente, más convencional pero no por ello menos interesante.

Army of Me

Probablemente la batería de ‘When the Levee Breaks’ es una de las más sampleadas de la historia del rock. Björk no se iba a quedar atrás. Con ella inició su segundo trabajo, ‘Post’, en esta canción agresiva (tanto lírica como musicalmente), con un sonido corrosivo, un rock industrial mezclado con trip hop. Básicamente, Björk estaba enfadada con su hermano, le grita que espabile, deje de quejarse tanto y haga algo con su vida. El resultado está cargado de personalidad electrónica y una progresiva producción sobresaliente. Como en la mayoría de las composiciones de Björk, hay que prestar atención a la amalgama de sonidos que conforman las bases musicales, rítmicas y los colchones de fondo, auténticos delirios progresivos que soportan y complementan el peso de los estribillos. El videoclip lo dirigió Michel Gondry, habitual en su discografía y reconocible por sus efectos especiales artesanales.

Jòga

Es una de las canciones más bellas de toda su discografía, donde las melodías lo son todo. Una oda a su tierra y a su mejor amiga (Jóga Gnarr Jóhannsdóttir). Pese a comenzar de forma muy calmada, con unos arreglos de cuerda creados por la propia Björk e interpretados por la Iceland String Octet, no sería una canción de Björk si no mutara y empezaran a entrar ruidos rítmicos industriales, en completo contraste con la sección de cuerdas. Así que pronto se desata una base rítmica cargada de extraños ruidos electrónicos (creados por el ingeniero Markus Dravs y el productor Mark Bell), sobre la que planea la impresionante voz de la islandesa con uno de los estribillos más bonitos de toda su carrera. Una joya barroca mezcla de electrónica y clasicismo que sólo Björk es capaz de construir. Se grabó en El Cortijo, Málaga, después de que la cantante sufriera un intento de asesinato de un fan perturbado que grabó su suicidio e hiciera a la artista esconderse en nuestro país. El precioso videoclip (que muestra los paisajes naturales de Islandia que la inspiraron para esta canción) es de nuevo obra de Michel Gondry.

Barchelorette

Un tema épico con letra épica, originalmente compuesto para la película de Bernardo Bertolucci “Stealing Beauty”, aunque finalmente descartado, para el que contó con la ayuda de su amigo, el poeta y novelista Sjón. Una fabulosa canción que va construyéndose con elementos sinfónicos como timbales o tribales como una trompa de los Alpes (instrumento tradicional de viento). De nuevo, brilla especialmente la melodía, efectista y pegadiza, y una poderosa sección de cuerdas. La melodía lleva el peso hasta que un acordeón marca el final sutilmente. Soberbia.

Pagan Poetry

Ya en el siglo XXI, el disco ‘Verspertine’ fue una incursión en el nuevo milenio muy digna. Cuando ya todos la habían copiado y la electrónica estaba por todas partes, Björk sorprendió al jugar con elementos delicados, frágiles y acústicos. Así que no se le ocurrió nada mejor que usar cajas de música como instrumentos principales. Abandonó parcialmente ese sonido industrial porque básicamente era lo que todos ya hacían, y cosió finos hilos de delicadeza que su potente voz rompía en ocasiones.

Esta canción es el mejor ejemplo, una joya, un imposible, una demostración de personalidad desbordada, un “me da igual todo”, un puñetazo en la mesa que desordena todas las reglas establecidas. Es simplemente brillante en prácticamente todos sus elementos: instrumentación, composición, letra, producción, desarrollo, interpretación, conclusión… Cinco minutos de auténtica música en progresión, cambiante y meticulosamente pensada. El cristalino sonido de una caja de música (un instrumento mecánico antiquísimo normalmente provisto de una cilindro o disco giratorio con muescas que producen un sonido metálico agudo) sorprende al inicio, y continúa durante todo el tema. Björk obligó a un fabricante especializado a construir uno a su gusto, sin madera, para que el sonido fuera lo más fuerte posible.

Pese a las reticencias iniciales, finalmente accedieron y reconocieron que era el mejor modelo que jamás habían construido. Björk no compuso una canción al uso con versos y estribillos repetitivos, sino que la canción va evolucionando, con diversas secciones, aumentando de emotividad hasta lo que parece un gran final. Cuando da la impresión de que la canción ha terminado, la voz desnuda de Björk (cruda, sin ningún efecto ni eco) repite “le quiero” ocho veces. El tema se levanta de nuevo hasta desembocar en unos gritos desgañitados estremecedores, pero amortiguados en producción reduciendo su volumen, lo que acentúa su dramatismo como una llamada de auxilio que oímos a lo lejos, como si una sirena nos llamara desde mar adentro. Pura genialidad.

El videoclip (dirigido por Nick Knight) no se queda atrás, y recoge el contenido lírico del tema (la ambivalencia entre el amor, el sexo, el dolor, la fidelidad, el placer…) al incluir imágenes domésticas de Björk practicando relaciones sexuales (incluyendo felaciones), aunque con efectos visuales que lo disimulaban. Lo que sí se ve explícitamente es la piel de varias modelos jóvenes a las que se les practica piercings reales. Por supuesto, la MTV lo censuró. Se consideró uno de los más controvertidos de la historia según New Musical Express. Para la Rolling Stone es uno de los quince más inapropiados de la historia.

Versión Sincensura

Earth Intruders

El principal sencillo de ‘Volta’ (2007) empieza movido, con una intrincada percusión rítmica para levantar una canción “caótica”, como ella misma la definió, marca de la casa inconfundible de Timbaland (productor). La inspiración le llegó cuando volaba a Nueva York y soñó que millones de pobres crearon un tsunami que arrasaba la Casa Blanca. La podemos enlazar con ‘Wanderlust’, segundo tema, que luce una melodía más pegadiza, una especie de continuación de su famosa ‘Hyper-Ballad’, como ella misma asegura. Ambas son demostraciones de la capacidad de Björk (y de sus productores e ingenieros) para aunar bellas melodías, ritmos poderosos y electrónica, y al mismo tiempo conseguir sonidos nuevos e innovadores, diferentes y sorprendentes en todo un juego de ingeniería del sonido arriesgada. “Trata sobre buscar algo que sabes que nunca encontrarás”.

Declare Independence

Terminamos con una locura rítmica de percusiones desatadas, áspera, ruda, rozando o incluso superando el hardcore… Un puro ejercicio de libertad alocada. Originalmente era un tema instrumental de Mark Bell al que Björk incorporó una polémica letra dedicada a los habitantes de las Islas Feroe y Groelandia, ambos territorios pertenecientes a Dinamarca. Lo que hoy puede parecer una locura (la independencia de Groelandia de Dinamarca) fue una realidad para la tierra natal de Björk, Islandia, que también pertenecía a Dinamarca hasta que se independizó en 1918, hace apenas dos telediarios.

Musicalmente es un ejercicio de ritmo extremo y excesivo que abofetea al oyente hasta el límite. No hay estribillo, no hay melodía, no hay armonías… Es un trueno disruptivo, un sonido roto, un terremoto in crescendo y una voz que se va distorsionando para acentuar su cabreo hasta convertirse en un grito agresivo, casi homicida. El videoclip es de nuevo de Michel Gondry. A lo largo de los años y en varios conciertos o publicaciones en redes sociales, Björk usó este tema para animar a los movimientos independentistas de diversas regiones del planeta (Kosovo, Tibet, Escocia y Cataluña), lo que le ocasionó no pocos problemas diplomáticos. En 2019 Donald Trump amenazó por primera vez con comprar Groelandia, así que Björk publicó esta canción en bucle en Instagram. Desgraciadamente, hoy vuelve a ser un buen momento para volver a ponerla a todo volumen.
Héctor Campos Castillo

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