Hace unas cuantas semanas, uno de los trabajos más brutales de inicio de año, irrumpió dentro del firmamento musical.

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El álbum homónimo del colectivo Backengrillen, editado por el sello independiente Svart Records. Un disco ecléctico presentado por el sello filandés como: “Hardcore jazz directo a la cara, inspirado por The Cramps, Little Richard, Albert Ayler, Polly Bradfield, Entombed, John Zorn, Misfits, Stooges, Lars Gullin, Can y mucho más”. Así que es seguro que pondrá de pestañas a más de uno, pues se trata de “música cruda, estúpida e instintiva”.

Con raíces en el hardcore, en el noise y en el free jazz, los cuatro integrantes que componen Backengrillen —Dennis Lyxzén: voz y efectos, Mats Gustafsson: saxofones y flautas, Magnus Flagge: bajo, y David Sandström: batería y electrónica—, cuentan con un sólido palmarés. Entre su amplia y variada trayectoria individual, sobresalen nombres como TEXT, INVSN, The Fire Orchestra, The International Noise Conspiracy, The End, Serpent, The Thing, Final Exit, por mencionar algunos. Aunque Lyxzén, Flagge y Sandström comparten un pasado común como miembros de Refused, banda de hardcore punk de principios de la década de los 90s.

Originarios de Umeå, capital del condado de Västerbotten, una de las principales ciudades al norte de Suecia, es de sorprender que la colaboración que condujo al proyecto Backengrillen, no haya acontecido desde tiempo atrás. Quizá fue la participación en The Fire Orchestra, que reunió a Lyxzén y Gustafsson, el detonante que facilitó la conformación de este nuevo proyecto. Un suceso tan orgánico que condujo a que el álbum debut fuera confeccionado un jueves durante su primer ensayo, interpretado en directo el viernes y grabado el sábado.

“La música de Backengrillen es un himno al caos y la destrucción”, como bien se señala en las líneas que acompañan a la publicación del álbum. Música para acompañar estos tiempos de turbulencia, donde el odio racial y etinico, las confrontaciones bélicas y la alta incertidumbre en todos los terrenos, son signos de la reconfiguración de un nuevo orden mundial.

En sus 48 minutos de duración total, el álbum es implacable. En ‘A Hate Inferior’, tema de apertura, entre el demoledor groove doom desplegado por la banda lo mismo se elevan líneas de fuego de Gustafsson que gritos y vocalización de Lyxzén. Es asombrosa la sensación de liberación que se percibe tras los diez minutos de duración del corte.

El mismo talante inflexiblemente duro se percibe en ‘Dör för långsamt’, sólo que aquí el canto oscuro y pagano y las torceduras de sax proyectan una sensación de angustia que difícilmente se disipara. Por su parte, ‘Repeater II’, pieza más corta del álbum, es hardcore punk con una fuerte reminiscencia al punk jazz de Fun House. Si Lyxzén invoca el aura de Iggy Pop en algún punto, es más que perceptible en ‘Repeater II’.

El corte que da título al álbum, ‘Backengrillen’, presenta una dureza que transita a ritmo de procesión, con momentos de serenidad y exaltación detonado a su interior. La conclusión del álbum, ‘Socialism or Barbarism’, es una declaración en aumento gradual. Del noise granular y el scratch, al redoble de batería y a las líneas de bajo, de ahí a los lances de saxofón descollantes y al canto, las vocalizaciones, los aullidos y las rafagas de electrónica deslavada.

El debut homónimo de Backengrillen, será la delicia de aquellos espíritus indómitos, aquellas almas que gustan de viajar a los confines más recónditos de la música popular. Así que se estén prevenidos los intolerantes, pues como bien señaló el batería David Sandström: “Realmente esperamos que este estúpido y violento trozo de death rock le arruine el día a alguien”.

Y es que aunque el proyecto Backengrillen trasluce el nervio del hardcore, el caos del noise y el ímpetu del free jazz, no está anclado a una etiqueta fija que lo defina. A esta razón, retomemos las palabras del saxofonista Mats Gustafsson: “La música y el arte sin etiquetas definidas son una necesidad para una vida mejor: crea tus propios géneros individuales y ábrete a que más death-jazz-core-noise-metal-poesía entren en tu mundo de destrucción de las estupideces locales y globales que nos rodean.”

Ahora sólo nos queda esperar el nuevo trabajo de Backengrillen, que según se ha dicho está en proceso: Un “disco número 2, menos estúpido y más feo”.


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