Una de las bandas más emblemáticas del metal post-hardcore regresó con su nueva gira europea y cuatro fechas en varias salas de nuestro país, en las que también contaron con la extravagante y ecléctica estadounidense DeathbyRomy como invitada especial. 

This Is Rock, This Is Metal, Especiales a la Venta

Nos acercamos a Santiago de Compostela, donde Enter Shikari hizo durante hora y media de la Sala Capitol un refugio emocional, generacional y sonoro. Su primera visita a la ciudad no solo atrajo a fans gallegos que llevaban años esperándolos, sino a toda una generación que creció con ellos desde mediados de los 2000. Y es que, aunque Reynolds y compañía ya no sean aquellos veinteañeros frenéticos que revolucionaron el post-hardcore, siguen impregnando cada gesto, cada arreglo electrónico y cada discurso implícito que atraviesa su directo.

La calidad del sonido fue uno de los puntos fuertes de la noche. Un volumen contundente, grave pero definido, y una mezcla que respetaba los matices: las capas electrónicas vibraban sin ensuciar las guitarras y los breakdowns estallaban con una claridad poco habitual en salas de este tamaño. A ello se sumó un juego de luces magnífico, ordenado y expresivo, que alternaba explosiones de color con momentos casi minimalistas para acompañar los pasajes más íntimos de la banda.

Enter Shikari

Enter Shikari

Enter Shikari desplegó un setlist sólido, un recorrido por todas sus etapas: desde temas del ‘A Flash Flood of Colour’ al electropunk político de ‘The Mindsweep’, pasando por los cortes de ‘A Kiss for the Whole World’, cuyo impacto en directo fue tan emocional como físico. Aunque su primogénito Take to the skies quedó algo más relegado al tocar solamente ‘Sorry, You’re Not a Winner’; temas como “The Great Unknown’ del ‘Nothing Is True & Everything Is Possible’, rugieron en la sala con la misma urgencia que en estudio, recordando porqué su experimentación electrónica sigue sonando reivindicativa.

El público, en su mayoría esa generación de jóvenes ya no tan joven, que en 2007 los escuchaba mientras crecía entre foros, estética emocore y primeros festivales, reaccionó con una mezcla de nostalgia y madurez. Esa franja generacional intermedia de quienes vivieron la evolución del post-hardcore y de aquel nuevo electrocore que definió una era.
En el escenario, la banda demostró que sigue teniendo una energía arrolladora. El guitarrista Rory Clewlow y el bajista Chris Batten se movían con una intensidad directa, mientras Rob Rolfe a la batería marcaba el pulso de la noche. Por su parte, Rou Reynolds desde su timidez, que jamás ha ocultado, parece haberse convertido con los años en un signo de identidad: habla poco, pero cuando lo hace transmite cercanía sincera; canta con entrega, pero sin caer en excesos; se expone vulnerable sin perder fuerza. Esa dualidad lo convierte en un frontman inusual dentro del punk y post-hardcore: más humano que heroico, más honesto que espectacular.

El final llegó con ‘A Kiss for the Whole World X’.Fue un adiós potente y enérgico, pero comunitario y emocional, coherente con una banda consciente de que el metal y los breakdowns no son antagonistas de la sensibilidad y la unidad.

El concierto no solo funcionó musicalmente: construyó un espacio intergeneracional de pertenencia. Una noche en la que Enter Shikari recordó porqué sigue siendo una de las propuestas más singulares de su generación y por qué, incluso sin llenar estadios, sigue llenando algo más importante: el corazón de quienes crecieron con ellos y siguen encontrando en su música un lugar de rescate.
Cris R. Fotos: Bloody Bunny

DeathByRomy

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