Hay canciones que nacen de nuevo en manos ajenas. Analizamos tres casos donde la reinterpretación (casi) superó al original, transformando temas conocidos en experiencias totalmente imprevistas
Aún recuerdo mi encuentro con ‘We’re A Happy Family: A Tribute To Ramones’, el álbum tributo a los Ramones. Una pléyade de nombres ultrafamosos vinculados a la escena del rock rindiendo homenaje a la banda estadounidense de punk rock.
Desde Red Hot Chili Peppers hasta Metallica, pasando por Eddie Vedder y Tom Waits, hasta Green Day y The Pretenders, entre otros. Un trabajo confeccionado con las mejores intenciones, pero irregular en cuanto a sus resultados. Es seguro que la admiración por el grupo neoyorquino fue el estímulo para la aceptación del proyecto por parte de estas luminarias.
Participar en homenajes a artistas, grupos, escenas o sonidos resulta de lo más complicado. El estándar es alto, pues el material original siempre lleva la delantera a las reinterpretaciones. Aunque, en determinadas ocasiones, el tributo puede estar a la altura e inclusive superar al original cuando se aporta una perspectiva nueva y no es una simple copia. Solo basta mencionar la reelaboración de ‘All Along The Watchtower’ a manos de Jimi Hendrix. El mejor cover de la historia del rock, según muchos —incluyéndome—. Su autor, Bob Dylan, incluso modificó la estructura inicial del tema adaptándolo a la versión de Hendrix.
A razón de este homenaje sobre el homenaje, Dylan reflexionó: “Me gustó el disco de Jimi Hendrix y desde que murió lo he estado haciendo así. Es curioso, cuando lo canto siempre siento que es un tributo a él de alguna manera”. Un caso sin igual, un hito dentro de la historia del rock. Hendrix no cubrió el tema por compromiso; la canción le decía algo, resonaba dentro de sus membranas —para decirlo en lenguaje hendrixiano—. La admiración del guitarrista por el cantautor bien pudo conducirlo a cualquiera de los éxitos del compositor. Hendrix optó, como bien diría Dylan, por “una pequeña canción mía a la que nadie prestó atención”. El enfoque no fue hacer un tributo, fue retomar algo como propio: “siento que las he escrito yo mismo”, diría Hendrix. Bajo esta perspectiva, construyó el tema bajo su estilo, evitando toda vacuidad.
Si bien es sumamente difícil alcanzar la grandeza de Hendrix con ‘All Along The Watchtower’, toda reelaboración debe apelar a los mismos principios. No basta con admirar a un artista o grupo para cubrir sus temas; las canciones deben decir algo a quienes las retoman para después tejerlas bajo la concepción propia. Esta perspectiva, apegada a dejar algo de sí en lo anterior, produce los mejores resultados. Aquí tres momentos estelares:
With A Little Help From My Friends
Joe Cocker, 1968
Este tema original de Lennon-McCartney apareció en el mítico álbum de The Beatles de 1967, ‘Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band’. Joe Cocker no solo retomó la canción, sino que también la ocupó para dar nombre a su primer álbum de estudio. Una reelaboración vertiginosa —parafraseando al crítico Robert Christgau—; una canción ligera que transmutó a un lamento de necesidad humana. Solo hay que escuchar a Cocker para darse cuenta del sentimiento que transmite su voz. Si bien se percibe la influencia de Ray Charles en su canto, no cabe duda de que su inigualable estilo también está presente. Tras la muerte del cantante en 2014, Paul McCartney dijo: “Joe era un chico encantador del norte al que quería mucho y, como a mucha gente, me encantaba su forma de cantar. Me alegré especialmente cuando decidió versionar ‘With A Little Help From My Friends’. Recuerdo que él y Denny Cordell vinieron al estudio de Savile Row y me pusieron lo que habían grabado. Fue alucinante. Transformó la canción por completo en un himno soul, y siempre le estaré agradecido por ello”.
Hallelujah
Jeff Buckley, 1994
‘Hallelujah’ fue publicada originalmente dentro del álbum ‘Various Positions’ de 1984, del cantautor Leonard Cohen. Cuando se le preguntó al músico sobre el significado de la canción, este mencionó: “Este mundo está lleno de conflictos y de cosas que no se pueden reconciliar. Pero hay momentos en los que podemos reconciliarnos y abrazar todo el lío, y eso es a lo que me refiero con ‘Hallelujah’”. Es así que podemos entender el carácter unificador del estribillo, ese canto que invita a sumarse. Diez años después —con una reinterpretación de John Cale como antecedente en 1991—, Jeff Buckley reelaboró el tema para su aclamado álbum ‘Grace’. Aquí no se percibe el carácter unificador de las versiones anteriores; las líneas de guitarra resplandecientes y el canto de Buckley, que se balancea entre lo celestial y lo terrenal, revisten una prédica en solitario. El significado que atribuyó Buckley a la canción da pistas sobre el sentido de la interpretación: “Quien escuche atentamente ‘Hallelujah’ descubrirá que es una canción sobre sexo, sobre el amor, sobre la vida en la tierra. El aleluya no es un homenaje a una persona, ídolo o dios adorado, sino el aleluya del orgasmo. Es una oda a la vida y al amor”.
The Ghost Of Tom Joad
Rage Against The Machine, 1997
El tema homónimo del undécimo álbum de Bruce Springsteen de 1995. El título y el personaje de la canción son un guiño a ‘The Ballad Of Tom Joad’ de Woody Guthrie. El personaje está inspirado en la novela “Las Uvas De La Ira” de John Steinbeck y la adaptación cinematográfica que hiciera de la misma el director John Ford. Así que, con semejantes antecedentes, el camino transitado por Springsteen es más que obvio: un sonido folk lúgubre y un sentido crítico apabullante. El retrato de la desolación vivida durante la Gran Depresión retratada por Guthrie, ahora actualizada por Springsteen en la década de los 90. Aunque “El Jefe” matizó ante la noción de desesperación: “Siempre hay algo que se revela, sobre ellos, sobre ti. Eso siempre es emocionante. Aunque sea algo oscuro, aunque haya tragedia de por medio, sigue siendo emocionante. La verdad siempre es esperanzadora. Siempre es inspiradora, sea lo que sea”.
Es seguro que la dureza crítica de la trama fue lo que hizo que Rage Against The Machine versioneara el tema. El instigador fue Tom Morello: “Estábamos a punto de salir con U2 en la gira de ‘Popmart’, y no teníamos material nuevo. Sugerí que hiciéramos una versión al estilo Rage de ‘The Ghost Of Tom Joad’. Creo que al principio esa sugerencia fue recibida con cierto escepticismo, pero luego se concretó y sonó genial durante la gira. La letra ciertamente no estaba fuera de contexto de Rage Against The Machine. Y le aporté un par de riffs de excavadora que funcionaron muy bien”.
El resultado fue tan positivo que incluso grabaron un par de versiones. Si Springsteen abandonó la idea temprana de confeccionar un tema de rock, el grupo la hizo posible. El cambio de patrón rítmico potencializó el empuje de la banda, otorgando una reelaboración implacablemente dura. Hasta Springsteen tomó nota del electrizante sonido del combo oriundo de Los Ángeles. Tiempo después, Morello se uniría a la banda de Springsteen en distintos momentos sobre los escenarios.
Christopher Rangel
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