Tras sobrevivir a crisis de identidad, el grupo decide romper las cadenas del género. De ‘Eternity’ a ‘Judgement’ siempre empujando su sonido y expandiendo los límites.

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Anathema son protagonistas de la revista This Is Metal, a la venta en kioscos, tusrevistas.es y también digital. “One Of The Three” es el viaje de exploración realizado por Aleks Evdokimov, que nos lleva al Reino Unido, cuando Anathema junto a Paradise Lost y My Dying Bride dieron forma la death doom. Con esta segunda parte (aquí la primera) recordamos ese respetado viaje sonoro, una travesía hacia el rock atmosférico y progresivo.

Tras sobrevivir a crisis de identidad y cambios de formación drásticos, el grupo de Liverpool decidió romper las cadenas del género para escribir cualquier cosa que sintieran. Con la mirada puesta en referentes como Pink Floyd o Jeff Buckley, Anathema inició una travesía de introspección y belleza melancólica que los situaría en la vanguardia del rock atmosférico internacional. Exploramos los álbumes que definieron su madurez y su capacidad para convertir el dolor en himnos generacionales.

‘Eternity’ (1996)

Marcó el punto de giro definitivo, priorizando el sonido atmosférico y las voces limpias. Esta tendencia se consolidó con ‘Judgement’ (1999), donde exploraron composiciones más experimentales y lentas, comparadas a menudo con la obra de Pink Floyd, Jeff Buckley o Radiohead.

Sobre este cambio, Daniel Cavanagh comentó en 2012 a la revista Classic Rock: “Con ‘Eternity’ simplemente dejamos de intentar ser una banda de metal. Fue el momento en que nos dimos cuenta de que podíamos escribir cualquier cosa que sintiéramos”.

Sobre la composición de los temas más emblemáticos, Daniel también destacó el impacto de su entorno en la época: “‘Eternity Part I’ y ‘II’ fueron escritas en un periodo de mucha introspección. Estábamos escuchando mucho a Pink Floyd y Jeff Buckley, y eso cambió nuestra percepción de lo que una canción podía transmitir” (Mojo).

La inclusión de ‘Hope’ en ‘Eternity’ no fue casual, sino un puente hacia el imaginario de sus grandes referentes. Roy Harper, figura de culto del folk británico, mantiene un vínculo histórico con Pink Floyd. Al versionar este tema, Anathema no solo reforzó su transición hacia un rock de autor más profundo, sino que validó las constantes comparaciones con el cuarteto londinense. Esta conexión subraya la ambición del combo de Liverpool por integrarse en la estirpe del rock atmosférico y progresivo más respetado de las islas británicas.

‘Alternative 4’ (1998)

Un trabajo que muchos consideran el verdadero Rubicón del giro artístico de la banda, inspirado en el libro ‘Alternative 3’ de Leslie Watkins. Es recordado como la obra más cruda, introspectiva y desgarradora de la banda. Fue el último trabajo con el bajista Duncan Patterson, quien escribió gran parte del material junto a Daniel Cavanagh. Esta dualidad creativa dotó al disco de una tensión única entre la belleza melódica y la oscuridad emocional. Vincent Cavanagh perfeccionó su registro, transmitiendo una fragilidad que encajaba perfectamente con las letras existencialistas de la obra.

El proceso de creación de este álbum estuvo rodeado de una atmósfera de tensión interna y una honestidad brutal. Duncan Patterson, principal motor conceptual de esta etapa, explicó el origen del sentimiento del disco: “Escribir ‘Alternative 4’ fue como una purga. No intentábamos complacer a nadie. El título se refería a encontrar tu propio camino, tu propia alternativa, cuando todas las demás opciones parecen haber fallado”.

Por su parte, Daniel Cavanagh ha destacado la importancia de este álbum como el momento en que la banda encontró su verdadera alma: “Es un disco muy real. No hay poses de rock; solo somos nosotros enfrentándonos a nuestros demonios. Canciones como ‘Fragile Dreams’ se convirtieron en himnos porque capturaban esa sensación de arrepentimiento que todos sentimos alguna vez”.

‘Judgement’ (1999)

Con la llegada de ‘Judgement’ (1999), publicado ya por Music For Nations, Anathema fue más allá de sus raíces metálicas. El disco que terminó de definir su identidad tras la salida de Duncan Patterson. Marcado profundamente por el fallecimiento de la madre de los hermanos Cavanagh, el trabajo es una catarsis emocional que navega entre la desesperación y una belleza melancólica abrumadora.

La creación de ‘Judgement’ fue un proceso doloroso pero necesario para los miembros de la banda. Daniel Cavanagh ha reflexionado sobre la carga emocional de este trabajo en diversas entrevistas retrospectivas: “Ese disco es un monumento a nuestra madre. Estábamos en un lugar muy oscuro, y la música fue el único refugio que encontramos para procesar lo que nos estaba ocurriendo”.

Sobre el cambio en el proceso de composición tras la salida de Patterson, Vincent Cavanagh señaló la cohesión que alcanzó el combo de Liverpool: “Con ‘Judgement’ empezamos a sonar como una verdadera unidad por primera vez. Ya no había luchas de egos sobre qué dirección tomar; simplemente dejamos que el sentimiento guiara las canciones”.

Este álbum cerró la década de los noventa para ‘Anathema’, situándolos como uno de los grupos más respetados de la escena progresiva y atmosférica internacional. Son un ejemplo inusual de un grupo que no temió cambiar por completo su sonido. Su evolución desde el doom metal hacia un rock progresivo complejo y emocional fue larga, pero orgánica. Han dejado tras de sí un legado extraordinario que seguirán descubriendo las próximas generaciones de oyentes.

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