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Deep Purple ‘Child in Time’

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Fiel a su cita en el quiosco cada mes, y a unas horas de presentar su nuevo número, This Is Rock recuerda a los gigantes Deep Purple, protagonistas de nuestro número de mayo.

En 1970 nació un nuevo grupo, que poco tenía que ver con el que había triunfado con ‘Hush’, ‘In Rock’ catapultó a Deep Purple y dibujó en gran medida las bases sonoras del ADN del hard rock, heavy metal y rock en general.

La trayectoria hasta 1969 de Deep Purple estuvo marcada por la losa de ese single, versión del original de Joe South, que popularizó Billy Joe Royal en el 67. El éxito en Estados Unidos no se correspondía con la irrelevancia que el grupo tenía en el resto del mundo, por eso Ritchie Blackmore llevaba ya tiempo dándole vueltas a un cambio radical en la música de la banda, para lo cual necesitaba realizar dos sustituciones que se le antojaban fundamentales: la del cantante y del bajista. Poco podía él sospechar que esos dos cambios no solo le darían al grupo el nuevo estilo que Blackmore quería, sino que también contribuirían decisivamente a convertir a Deep Purple en una auténtica leyenda viviente del rock mundial.

Tras los conciertos de 1968, Deep Purple regresaban a Gran Bretaña en enero del 69, preparados para trabajar en el material de lo que sería su tercer disco, que llevaría por nombre ‘Deep Purple’. El estilo de la banda empezó ya a cambiar con este LP, en el que encontramos temas de mayor contundencia como ‘Chasing Shadows’, ‘Bird Has Flown’ o ‘Why Didn’t Rosemary?’. Fue precisamente esa contundencia la que ponía en un aprieto al cantante del grupo, Rod Evans. Durante la grabación del disco, Ritchie Blackmore le expresó en privado a Jon Lord lo insatisfecho que estaba con la forma de cantar de Evans. Lord le reconoció que también estaba preocupado por el estancamiento que, a su juicio, suponía tener a un cantante así en la banda. Esta preocupación se hizo aún más palpable cuando se sucedieron los conciertos del 69. Por esa época apareció en la escena musical una banda llamada Led Zeppelin, que consiguió lo que Deep Purple aún no habían logrado con dos discos: tener un éxito instantáneo en Gran Bretaña. Blackmore quedó impresionado con Robert Plant y de inmediato dedujo que la principal causa de la falta de éxito de los Purple en su tierra natal era, precisamente, el cantante que tenían. La idea de Ritchie era crear una gran muralla de sonido y conseguir que alguien fuese capaz de proyectar su voz por encima de ella. Quería competir con Led Zeppelin y se veía en una clarísima desventaja. A todo esto, Deep Purple aún no habían entrado en el estudio para grabar su tercer álbum. Por si fuera poco, apareció otro grupo llamado Black Sabbath con un disco absolutamente brutal, que nuevamente colocaba a Blackmore y compañía en una posición de debilidad en lo que a contundencia musical se refiere. Los que iban a ver a los Purple en directo eran conscientes de que los temas de estudio sonaban mucho más viscerales, crudos y poderosos sobre un escenario, pero precisamente por esa razón, Rod Evans quedaba siempre muy en evidencia. Para abril de 1969, la decisión de reemplazar a Evans estaba tomada, pero en medio de una gira por Norteamérica no era posible llevarla a cabo. La actitud de Rod tampoco es que ayudase mucho, ya que en palabras de Nick Simper, bajista de Deep Purple por esa época, el cantante estaba ya más pendiente de otras cosas: “Rod había conocido a una chica norteamericana y estaba interesado en hacer carrera en Hollywood, tenía aspiraciones reales de llegar a ser un actor. Creo que él creía realmente que iba a convertirse en una estrella del cine. Su forma de cantar se vino abajo, no parecía que le preocupase si estaba cantando bien o no”. Solo faltaba convencer a Ian Paice, algo que sobre el papel parecía difícil, pues sus vínculos con Rod eran más fuertes que los del resto del grupo. No obstante, Paice estuvo de acuerdo con la decisión, por lo que los días de Evans en la banda estaban contados. El siguiente paso era encontrar al sustituto adecuado. En medio de todo ello, se grabó el tercer disco de Deep Purple, que nuevamente fracasaría en el intento de conseguir el esquivo éxito en Gran Bretaña.
Puedes seguir leyendo este artículo completo en el nuevo número de This Is Rock.

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