Bluesville Records presenta reediciones de John Lee Hooker y Lightnin’ Hopkins. Un lanzamiento esencial para seguidores del blues y el sonido audiófilo
Bluesville Records y Craft Recordings dan el pistoletazo de salida a una serie de reediciones que ponen el foco en dos de las figuras más influyentes de la historia del blues: John Lee Hooker y Lightnin’ Hopkins. Aunque ambos artistas son conocidos principalmente por sus innovadores estilos a la guitarra eléctrica, estos álbumes revelan una faceta mucho más íntima, con planteamientos desnudos que muestran todo el alcance de su talento.
El primero es ‘That’s My Story’, el LP que John Lee Hooker publicó en 1960, una colección de versiones de ritmo vivo y composiciones introspectivas que cuenta con la participación de dos curtidos músicos de jazz: el bajista Sam Jones y el batería Louis Hayes. Igualmente impactante resulta ‘Blues In My Bottle’, el trabajo en solitario que Lightnin’ Hopkins lanzó en 1961, donde el bluesman tejano se muestra especialmente personal a través de letras autobiográficas y sentidas reinterpretaciones de clásicos primigenios del blues.
Como ocurre con todos los títulos seleccionados de Bluesville, ambos álbumes han sido meticulosamente masterizados a partir de las cintas máster originales por el ingeniero nominado al Matthew Lutthans (The Mastering Lab) y serán reeditados en vinilo en colaboración con el referente audiófilo Acoustic Sounds. Prensados en vinilo de 180 gramos en Quality Record Pressings y presentados en fundas tip-on fielmente reproducidas, cada LP incluye una obi strip informativa con nuevas notas escritas por el productor, escritor y músico ganador del Grammy Scott Billington. Los discos remasterizados llegarán el 3 de Abril y también estarán disponibles en formatos digitales estándar y en alta resolución. Ya se pueden reservar ambos títulos y escuchar ‘I Need Some Money’ de Hooker y ‘Blues In The Bottle’ de Hopkins.
Desde su lanzamiento a comienzos de 2024, Bluesville Records se ha centrado en honrar las raíces del blues estadounidense, destacando a los músicos pioneros que dieron forma al género mediante cuidadas reediciones procedentes de los catálogos de sellos legendarios como Stax, Prestige, Vee-Jay, Vanguard, Rounder y Riverside. Además de su calendario regular de lanzamientos, Bluesville amplía esta misión a través de playlists seleccionadas, contenidos editoriales en profundidad y mucho más, conectando estas grabaciones fundamentales con el público actual.
John Lee Hooker – ‘That’s My Story’
Conocido cariñosamente como el ‘King Of The Boogie’, el ganador del Grammy y miembro del Rock And Roll Hall Of Fame John Lee Hooker (1917–2001) fue uno de los artistas estadounidenses más importantes de todos los tiempos. Su inconfundible estilo boogie influyó en innumerables músicos, desde The Rolling Stones y Jeff Beck hasta Bonnie Raitt y Santana. Nacido en Mississippi, Hooker se trasladó a Detroit, donde se consolidó en la industria y logró un número uno en las listas R&B con una de sus primeras grabaciones, ‘Boogie Chillen’’ en 1948.
Durante la década siguiente publicó decenas de singles, incluidos ‘I’m In The Mood’ y el éxito R&B ‘Crawlin’ King Snake’. Aunque Hooker se hizo famoso por sus abrasivos riffs de guitarra eléctrica, dos de sus primeros álbumes de estudio —grabados para el veterano sello neoyorquino Riverside Records— lo devolvieron a sus raíces acústicas del Delta. Producido por el fundador de Riverside, Orrin Keepnews, ‘That’s My Story’ emparejó al bluesman con dos reconocidos músicos de jazz: el contrabajista Sam Jones y el batería Louis Hayes, ambos conocidos por su trabajo junto a Cannonball Adderley. Oscuro y crudo, el álbum resulta profundamente íntimo, poniendo el foco absoluto en la voz cargada de emoción de Hooker.
Aunque el disco está compuesto principalmente por temas originales, el trío ofrece versiones llenas de swing del clásico de Berry Gordy y Janie Bradford ‘Money (That’s What I Want)’, aquí titulado ‘I Need Some Money’, y del éxito R&B de 1952 de Rosco Gordon ‘No More Doggin’’. En los cortes más contemplativos, Hayes y Jones adoptan un enfoque comedido, dejando que Hooker y su expresivo registro barítono brillen con luz propia, especialmente en el tema de inspiración góspel ‘One Of These Days’, el desgarrador ‘You’re Leavin’ Me Baby’ y ‘Wednesday Evenin’ Blues’. En otros momentos, el bluesman actúa completamente solo, como en el tema de fuerte carga política ‘Democrat Man’.
Publicado en plena eclosión del folk blues, cuando una nueva generación de oyentes abrazaba la figura de Hooker, ‘That’s My Story’ fue aclamado por la crítica y marcó uno de los primeros grandes éxitos en formato LP del artista. Billington afirma que el álbum es “un punto álgido de su extensa discografía… la prestigiosa sección rítmica de jazz aporta un swing muy atractivo a la música de Hooker sin restarle ni un ápice de su esencia rural”. En una reseña retrospectiva, AllMusic lo definió como “convincente… un producto sólido y gratificante de la asociación de Hooker con Keepnews y Riverside Records”.
Lightnin’ Hopkins – ‘Blues In My Bottle’
Natural de Houston, Texas, Sam ‘Lightnin’’ Hopkins (1912–1982) fue uno de los artistas más prolíficos del blues, celebrado tanto por su destreza técnica a la guitarra como por su talento poético como compositor. A lo largo de una carrera de cuatro décadas, Hopkins colaboró con héroes del folk, estrellas del rock y un sinfín de bluesmen, y entre sus admiradores se contaron figuras como Townes Van Zandt, Stevie Ray Vaughan y miembros de R.E.M. y Grateful Dead.
Tras iniciar su carrera discográfica a mediados de los años 40, Hopkins se forjó un nombre en su estado natal, aunque no fue hasta el revival folk blues de los 60 cuando alcanzó una notoriedad masiva. Grabado en 1961, ‘Blues In My Bottle’ capturó al músico en el inicio de su ascenso meteórico y supuso su tercer álbum de estudio para el sello Prestige Records dentro de la serie Bluesville. Producido por el musicólogo y folclorista Mack McCormick y el productor Kenneth S. Goldstein, ambos figuras clave del resurgir de la música folk estadounidense, el álbum ofrece una de las interpretaciones más impactantes de Hopkins.
Conocido habitualmente por su trabajo con la guitarra eléctrica, esta sesión lo presenta en un formato completamente desnudo, acompañado únicamente por su guitarra acústica. Con su voz inconfundible y curtida por la vida en primer plano, Hopkins interpreta una selección de canciones tradicionales y estándares del blues como ‘Goin’ To Dallas To See My Pony Run’, ‘Catfish Blues’ y ‘Blues In The Bottle’. Composiciones propias como ‘DC7’ y ‘Death Bells’ destacan por su vívida narrativa y su estilo casi conversacional, mientras que también firma una enérgica versión del éxito R&B de 1949 ‘Drinkin’ Wine, Spo-Dee-O-Dee’.
Sobre el disco, Billington escribe: “Aunque a veces grabó con sección rítmica, sus interpretaciones en solitario, como las de ‘Blues In My Bottle’ de 1961, solían ser las más poderosas, porque era libre de seguir su instintivo sentido del tempo. Las imágenes de sus letras en canciones como ‘DC-7’ son sorprendentemente originales, y sus versiones de temas tradicionales como ‘Catfish Blues’ los convierte en algo completamente suyo”. En otra reseña retrospectiva, AllMusic calificó el álbum de “gratificante”, añadiendo que Hopkins “estaba en su mejor momento cuando tocaba solo, como en esta sesión para Prestige”.
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