Kris Barras Band presenta nueva dosis de hard rock con ‘Riot of One’ de su nuevo álbum ‘Monsters We Made’
Una carrera musical es algo vivo, algo que respira; un paisaje sonoro de pasiones e influencias que evoluciona hacia donde la musa decida guiarlo. Para la Kris Barras Band, fundada en 2015 y liderada por el antiguo luchador de MMA reconvertido en músico Kris Barras, esa musa ha conducido al grupo desde sus inicios en el blues hacia un renacimiento dentro del hard rock. Sigue siendo un viaje condenadamente emocionante, y el camino hasta aquí ha sido de todo menos recto. El talento de Kris con la guitarra y su voz inconfundible lo catapultaron a la escena del blues-rock británico y, finalmente, al combo de Los Ángeles Supersonic Blues Machine, donde tocó junto a Billy Gibbons de ZZ Top. Sin embargo, las expectativas de los géneros ejercen una fuerza de atracción propia, y Kris ha pasado años resistiéndose a ser definido por ellas.
Con ‘Halo Effect’ (2024) la banda alcanzó el número 1 en las listas de álbumes de rock y metal y el número 5 en las listas oficiales del Reino Unido. No obstante, según admite el propio Kris, aquello pudo ser un cambio demasiado brusco para sus seguidores más acérrimos, al absorber influencias del metal moderno y de la renacida escena nu-metal. ‘Monsters We Made’ es su respuesta a todo aquello. “Queríamos grandes estribillos para cantar a pleno pulmón, grandes riffs, grandes solos”, afirma. “El tipo de hard rock que se siente como en casa en los pabellones; denso, complejo y capaz de entusiasmar a las mayores multitudes”.
Con el guitarrista y teclista Josiah Manning a los mandos de la producción, la banda de Devon — completada por el bajista Frazer Kerslake y el batería Billy Hammett — ha demostrado estar más que a la altura de estas ambiciones. La confianza en sí mismos es palpable en los once cortes: el grupo no teme a los estribillos hímnicos, se muestra generoso con los solos de guitarra virtuosos y sabe cuándo dejar que un groove pesado haga el trabajo.
Como prueba de ello basta escuchar el tema homónimo que abre el álbum, que aborda la idea de ser uno mismo su peor enemigo y que Kris describe con razón como “uno de los mejores estribillos que he escrito nunca”, o la épica balada ‘Otherside’, que hace vibrar tanto las fibras del corazón como las cuerdas de la orquesta. Kris añade: “Soy quien soy y me gusta tocar solos de guitarra complicados… este álbum está lleno de ellos, pero realzan las canciones sin restarles nada”. Es un disco que encaja con el formato de los escenarios legendarios que ya han pisado, como el Wembley Arena o el Royal Albert Hall, y que suscita comparaciones naturales con Black Stone Cherry o Shinedown, algo que a Kris le parece muy bien.
Desde la publicación de ‘Halo Effect’, Kris ha sufrido además una profunda pérdida personal: el fallecimiento de su madre a causa de un cáncer. Ese duelo y esa reflexión se convirtieron en el catalizador que apartó las influencias externas y cualquier idea preconcebida sobre cómo debía ser este álbum. “Me gustaría creer que este trabajo podría unir a nuestros antiguos y nuevos seguidores”, comenta. Dada la solidez de ‘Monsters We Made’, esto se siente menos como una esperanza y más como una fatalidad. Un álbum que se mueve entre la luz y la oscuridad con la seguridad de una banda que sabe exactamente quién es. Se trata tanto de un viaje de autoaceptación como de un verdadero momento de consolidación para un grupo al que todavía le espera una larga y significativa carrera.
Kris Barras Band son: Kris Barras —voz, guitarras / Josiah J. Manning —guitarras / Billy Hammett —batería / Frazer Kerslake —bajo
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