MÖTLEY CRÜE Netflix This Is Rock Revista Especializada - Classic Rock Hard Rock Heavy Metal Prog Rock Blues Rock

Sin mayor glamour llega directamente a tu televisión “The Dirt”. El mundo del cine digital no tiene el mismo toque glam que los protagonistas del film y el biopic de los Crüe se estrena alejada de la gran pantalla.

Estrenada en el canal de las series de televisión Netflix, tocó tumbarse el viernes noche en el sofá, y es curioso que cuando terminas de verla hubiera sido más propio hacerlo un sábado después de comer, como alguna de esas películas de Antena3 o casi en plan especial “Jackass” rockero.

Para haberse tirado años en su desarrollo “The Dirt” sabe a poco, la primera parte es “jackass rock” y la segunda la versión seria de la primera. Las salvajadas están ahí, la vida de destroyers del rock ‘n’ roll está ahí, pero parece un tanto “Spinal Tap”, las escenas de los problemas con la heroína de Nikki Sixx no son a lo “Cristina F”, es más peli de domingo, incluso con su resurrección a lo “American Pie”. Quizás donde llega a plasmarse cierto dramatismo real es en la muerte de la hija de Vince Neil. Un trauma que todo aquel que sea padre no admitiría excesiva broma. Otro momento perdido es la muerte de Razzle en el accidente, y no se ha desarrollado como debería temas como la marcha de Vince, la de Tommy ni se menciona, (como mínimo un tributo a Randy Castillo), y no se ha aprovechado para los merecidos cameos, que hubieran dado algo de gracia a la película.

Algunos tópicos son reproducidos, como las hormigas de Ozzy, en una escena más al estilo de los “Los Incorregibles Albóndigas”, pero totalmente plana, casi en plan rollo vídeo. Si he de escoger entre sus actores me decanto por Machine Gun Kelly como Tommy Lee, y me da mucha pena Iwan Rheon como Mick Mars. No sólo dejan de lado a Mick Mars, como si solo se preocupara de su dolencia y de beber, cuando su guitarra fue el fuego de su música. Supongo que a él le habrá importado un higo y se conforma con el talón. Un detalle que se podría haber mejorado es el vestuario, los trajes parecen lucidos como en un carnaval, sacados directamente de una percha. En especial los de Mick Mars.

Me sorprende como Mötley Crüe han suavizado el estilo de vida de los 80, casi relegándolo a un cliché humorístico. Los que vivimos los ochenta disfrutamos cada instante como locos, y si en algo eran grandes Mötley Crüe fue en ser nuestros ídolos de correrías y salvajadas. Esperaba que no cayeran rendidos a la imperante moda de lo políticamente correcto, y fuera más fieles a lo que fueron, a fin de cuentas esta película la van a ver sus fans. Esto no es cine para los Oscar, ¡esto es pasárselo bien! ¿Para qué ocultar lo que todos sabemos y hemos leído mil veces con admiración? ¿Quién coño quería ser en 1988 notario? ¡Todos queríamos ser Nikki Sixx o Tommy Lee, y follar como locos en camerinos, armarios y tener a las Vigilantes de la Playa en casa? “The Dirt” no necesita agarrársela con papel de fumar, porque somos nosotros los que la vemos. Y hoy sus casi dos horas nos deberían volver a aquellos años sin autocensura. Coño, si hasta se han dejado aparcado a Pamela Anderson y aquella obra de arte cinematográfico casero. Lo mejor es que he leído por ahí quejas de que la banda no muestra “arrepentimiento real” con la película. ¡Pero qué clase de meapilas hay ahí fuera! ¿Querían a unos rockero pidiendo perdón? Es aquí donde han perdido una oportunidad de dedicar a esta sociedad mojigata un buen ¡Fuck Off And Die! Querer ser aceptados es lo que tiene. Esta película debería haber sido realista, sucia, cruda y rockera, debería haber olido a tabaco y sudor, a coño y resaca, pero no a un producto de domingo para retromongos millennials. Debería ser la película que tras su visionado con los colegas te invitara a tirar el televisor por tu ventana e irte de juerga salvaje como hacías en 1988 y terminar en un puticlub de carretera tomando unos gintonics o pillando unas rayas para recordar tiempos. Aunque eso significara dejar el tufu y la leche sin lactosa aparcada por un día.

Mötley Crüe fue una de las bandas más grandes de los 80 y “The Dirt” no quiere explotarlo de verdad. Los guionistas no están interesados ni en cómo se gestó la música, en las razones por las cuales fueron una de las bandas más grandes del planeta, se quedan en el cliché, y encima parte de la basura la esconden.

Un biopic con ambición como se merecen los Crüe, al estilo de “Almost Famous”, debería ir más allá de lo que tenemos en sus magníficos discos y vídeos. Es una oportunidad perdida. David Fincher hubiera sido un mejor director, que nos habría llevado en un viaje más acorde al grupo. No creo que “The Dirt” convierta a nadie en fan de Mötley Crüe, y a mi como fan, me parece un poco vegana.
Diamond Jim

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