En una época en la que mostrar en exceso tus influencias puede ser lapidación asegurada por los mismos que van a ver bandas tributo, Slow Season son la demostración que no sólo las canciones otorgan la “fama” o la llamada de la selva digital. Ellos ya tienen tres elepés a sus espaldas y siguen siendo un oscuro placer.

‘Westing’ es su última obra, publicada en 2016. Una banda que no hace ascos en tomar prestado aquello con lo que han crecido y retorcerlo para crear algo distintivo. Nunca han ocultado su pasión por nuestros ídolos de los años 60 y 70, destacando los sagrados Led Zeppelin, The Who, Black Sabbath, Mountain, Cactus, Guess Who, Grand Funk Railroad, Steppenwolf, etc. El playlist que todos firmamos como básico para una tarde de diversión asegurada.

Slow Season se formaron en 2012 de la mano del vocalista y guitarrista Daniel Rees, el guitarrista David Kent, el bajista Hayden Doel y el baterista Kohli Tarbell. Ese mismo año publican el elepé Slow Season’ y el single ‘Pulpa 32a esquizofrénica de Ernest Becker’. Tras llegar a un acuerdo con el sello Easy Rider Records en 2013, publican el single ‘Heavy’ y su segundo monumental álbum ‘Mountains’.

‘Heavy’ en 2013 no tienen el mismo impacto que en los últimos dos años han tenido Greta van Fleet, pero nadie puede negar que Slow Season tienen como mínimo las mismas armas para llamar la atención. Lo que está claro es que te guste Led Zeppelin mola mucho, y hasta te da un plus para pasearte por los lugares mas cool de tu ciudad, otra cosa es que tu banda tenga el más mínimo rastro del legado de Jimmy Page. Aquí no es como vampirizar un sólo riff de Iommi y crearte una carrera para ser celebrado, el que osa sonar a Led Zeppelin es presa de caza, tanto si tiene éxito como si no. Un misterio a resolver, porque si este rasero se hubiera aplicado con Black Sabbath… algún mostrador de tienda cool para renacidos heavy o doomers estaría vacío. Y ya no hablemos si vives de los Stones o del rock de raíces americano, te ponen etiqueta y medallas. Así dejando de lado los permisos de la masa, Slow Season son una banda muy disfrutable.

Lo mejor de aquel último disco ‘Westing’ es que dura 37 minutos. Suficientes y perfectos. Éste es otro trabajo grabado en el estudio que tiene el batería en su casa. Se trata de una obra conceptual sobre la situación actual de Norteamérica, y que fácilmente encajaría en aquellos tiempos oscuros de los 70. El crujido de sus guitarras sigue teniendo el hechizo zeppeliano y las voces son las de un Ozzy en lleno de alegría. Pero el tono general del mismo muestra un espíritu más personal. Un disco que desde que lo descubrí gracias a un colega de lo viejos de esos que sólo escuchan lo que nadie tiene, he ido apreciando más y más. (Accadacca)

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