La portada de ‘Pleasure To Kill’ es el relato de un malentendido artístico y una desconexión de décadas entre el creador y su obra más famosa
En abril de 1986, Kreator lanzó su segundo álbum de estudio a través de Noise Records, un disco que se convertiría en un pilar para los seguidores de la música extrema. Sin embargo, el hombre detrás de la imagen, el artista Philip Lawvere, no diseñó la pieza pensando en la banda ni en la violencia que sugiere su título.
A diferencia de lo que se podría suponer, la ilustración no fue un encargo. “Fue un trabajo que pinté para mí mismo”, afirma Lawvere. En una entrevista con Metal Mayhem UK, el propio Mille Petrozza corrobora esta versión: “No estaba destinada a ser nuestra portada. Era simplemente una de sus pinturas”.
Para el artista, el significado original dista mucho de la interpretación sangrienta del título. Según Lawvere, el demonio central “personifica la conciencia en su lucha constante contra las ilusiones, las percepciones erróneas y las mentiras”. En su visión, los esqueletos no están siendo asesinados, sino destruidos por ser falsedades. El propio Petrozza admite que la banda tuvo una suerte inmensa al obtenerla: “Tiene esa vibración extraña que es única. No se puede reproducir”.

El Nacimiento del Kreator Demon
Aunque Lawvere se sintiera desconectado del resultado, su obra dio origen al emblema de la banda. Petrozza explica que, mientras en su debut ‘Endless Pain’ no había una identidad visual clara, con ‘Pleasure To Kill’ el demonio de Lawvere se convirtió en su mascota oficial. El propio entrevistador de Metal Mayhem UK lo comparó con el Crimson Ghost de Misfits o el Eddie de Iron Maiden, comparación que Petrozza recibió entre risas sin desmentir.
Esta relación creativa continuó de forma más intencionada en el siguiente disco, ‘Terrible Certainty’ (1987). A diferencia de la obra anterior, Petrozza confirma que esta vez Lawvere “la hizo específicamente para nosotros”, incluyendo detalles reales como un puente de Praga en el diseño.
Un detalle casi profético de esta historia es el destino del lienzo original. Lawvere, necesitado de equipo, decidió intercambiarlo por una guitarra eléctrica barata en la tienda Be Bop Music de Berlín. Lawvere recuerda haberle dicho al dueño, Jürgen Schwarz, que estaba invirtiendo en algo que algún día sería famoso; una afirmación que en aquel momento parecía una exageración para cerrar el trato.
Además, la deuda de Kreator con Lawvere es nominal. Según el artista, fue él quien sugirió a Karl-Ulrich Walterbach, fundador de Noise Records, el nombre del grupo: Creator escrito con “K”, para resultar más atractivo en el mercado estadounidense. El hombre que les dio nombre, imagen y mascota, sin embargo, pronto desaparecería del mapa.
El Conflicto de Derechos y el Éxito Comercial
En 1987, Lawvere se mudó a Grecia y rompió vínculos con la escena durante 25 años. Trabajó en informática sin saber que su trabajo era ya una pieza de culto. Mientras tanto, la imagen generaba beneficios masivos. Petrozza confiesa que la camiseta de ‘Pleasure To Kill’ es, año tras año, el segundo artículo más vendido de todo su catálogo de productos.
Tras su regreso al arte, Lawvere intentó reclamar derechos de autor, sosteniendo que nunca cedió la propiedad intelectual. Según su testimonio, asegura no haber recibido ni un centavo de esas ventas masivas. Al intentar negociar un acuerdo de regalías futuras con Walterbach y Petrozza, Lawvere afirma que el primero despachó su petición como “absurda”, mientras que del líder de la banda nunca obtuvo respuesta. El artista cree que los responsables entraron en pánico, asumiendo que pretendía demandarles por las décadas pasadas, cuando su intención era simplemente regularizar el uso de su obra para el futuro.
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