Este 2026 se celebra el aniversario de uno de los álbumes en vivo más emblemáticos del rock: ‘At The Fillmore East’ por The Allman Brothers Band. Una celebración de la que también se hace eco la revista This Is Rock

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Pocas bandas en el mundo del rock son tan importantes como The Allman Brothers Band, no sólo influyeron a otros en seguir su estela —desde The Marshall Tucker Band y Lynyrd Skynyrd hasta la Tedeschi Trucks Band y The Marcus King Band—, sino que en ellos descansa el haber desarrollado un subgénero del rock: el southern rock.

Por si esto no fuera suficiente, registraron uno de los en vivo más grandes del rock, el hito ‘At The Fillmore East’, aquel que ha sido incluido en diversas publicaciones como uno de los mejores de la historia, el mismo que encumbró a Duane Allman como uno de los más grandes guitarristas de todos los tiempos.

Para inicios de la década de 1970, los dos primeros registros discográficos de The Allman Brothers Band —el homónimo de 1969 y Idlewild South de 1970—, habían obtenido reseñas positivas por parte de la crítica especializada; no obstante, el éxito comercial se mostró esquivo. Fue el buen talante de la banda sobre los escenarios lo que acabaría revirtiendo la mala tendencia comercial.

El boca a boca a raíz de sus apoteósicos conciertos fue lo que consiguió ampliar su número de seguidores más allá del sur de los Estados Unidos. La interacción entre los miembros de la banda —en específico de sus dos guitarristas líderes—, hacía de cada presentación una experiencia única; una donde la improvisación aconteció como fundamental, cristalizando en una batería de temas inolvidables.

Con esto en mente, Duane Allman reflexiono en entrevista sobre lo que sería su próxima producción: “El escenario es el elemento natural del grupo, el único lugar donde todo su fuego natural arde más vívidamente. Nos frustramos un poco al hacer discos de estudio… nuestro próximo álbum será en vivo”.

Así, las espectaculares presentaciones en el Fillmore East de Nueva York, celebradas en marzo de 1971, derivaron en su tercer material discográfico, el cual no sólo fue un éxito comercial inmediato, sino también, se convirtió a la postre en su álbum más significativo.

Lanzado al mercado en julio de 1971, con Tom Down como productor, la confección destacó el poderío de la banda en su máxima expresión: la interacción telepática entre las guitarras de Duane Allman y Dicky Betts, el toque a los teclados y la exquisita voz de Gregg Allman, el bajo palpitante de Berry Oakley, y el soporte propulsivo de las baterías de Butch Trucks y Jaimoe.

Con tan sólo siete temas en su edición original (años después se publicarían los conciertos completos), el repertorio denota una mezcla entre cubiertas refrescantes a clásicos del blues y un puñado de originales. Una presentación orgánicamente incendiaria, desatada tras una austera introducción que proclama: “Ok, The Allman Brothers Band”.

De ahí deviene ‘Statesboro Blues’ y ‘Done Somebody Wrong’, con un juego de guitarra slide insuperable —el mismo que llamó la atención de Eric Clapton y que motivó la invitación para que Duane formar parte de las sesiones de Layla & Other Assorted Love Songs. A continuación arriba ‘Stormy Monday’, su trama sobre la fatigosa vida cotidiana queda enmarcada por el tono arremolinado del hammond B3 y los bien esculpidos solos de guitarra.

Con todo en plena marcha, emerge el primer monumental, una reelaboración extendida de ‘You Don’t Love Me’, diecinueve minutos con grandes solos en su interior. Los tres originales de la banda son insuperables: ‘Hot’ Lanta’, es la antítesis de los monumentales jam, un excelso concentrado con solos de guitarra, órgano y baterías.

Como cierre, dos de los más grandes temas del álbum y la banda. ‘In Memory Of Elizabeth Reed’, duplica su duración de estudio, un instrumental sublime, erguido en dos grandes solos, el primero de Dicky —de lo más elocuente— y el segundo de Duane —simplemente devastador—. Aquí toma sentido lo dicho por Dickey en entrevista para la revista Hittin’ the Note en 2011: “Ambos nos empujamos mutuamente, fue una competencia muy saludable.” Esa competencia también alimentó al colosal ‘Whipping Post’ —un descomunal de poco más de 22 minutos de duración—, donde la doliente trama impulsada por la increíble voz de Gregg Allman, queda enmarcada por el poderío de la banda.

‘At The Fillmore East’, representó “el pináculo” de la banda, como señalaría Dicky para Hittin’ the Note en 1994. Esa cúspide que Town Down percibió al grabar las presentaciones y que le llevó a exclamar: “Estaban listos para conquistar el mundo”.

El álbum escalaría al puesto número 13 de las listas de Billboard, y para el 25 de octubre de 1971, alcanzaría la certificación de oro, sólo cuatro días antes de la muerte del guitarrista y líder de la banda Duane Allman. En el año 2004, ‘At The Fillmore East’, fue seleccionado para incorporarse al Registro Nacional de Grabaciones de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, al ser considerada una grabación “cultural, histórica o estéticamente significativa” para la vida estadounidense.
Christopher Rangel

Disfruta del impresionante reportaje publicado por la revista This Is Rock en su número impreso y también en versión digital

 

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