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Hace 35 años, el 19 de septiembre de 1985, el rock tuvo que luchar contra la inquisición beata del PMRC. Recuerda, los chicos de la foto han crecido, tenido hijos… y siguen ahí, cazando brujas.

El colectivo Parents Music Resource Center (Centro de Recursos Musicales de Padres) repleto de meapilas liderado por Tipper Gore, mujer del que fuera vicepresidente de Estados Unidos, Al Gore, y hoy reconvertido en «ecologista» salvador del planeta. Aquel grupo pionero de la dictadura de lo políticamente correcto que hoy nos invade, se creía bendecido con la misión divina de educar a los padres sobre las «modas alarmantes» en la música popular. Aseguraban que el rock apoyaba y glorificaba la violencia, el consumo de drogas, el suicidio, las actividades criminales, etc. y abogaban por la censura o la catalogación de la música. La canción detonante de la iniciativa fue ‘Darling Nikki’ de Prince.

El 19 de septiembre de 1985 se celebró una audiencia en el Senado en la que el recién formada organización para el control paterno de la cultura de masas estadounidense, actuó como acusación principal contra los rock and rollers de la violencia, sexualidad perversa y apología de las drogas, y por otro lado, defendiendo a todo el colectivo John Denver, el increible Frank Zappa, y para toda la artillería el hombre que nunca se ha cortado a la hora de hablar, Dee Snider de Twisted Sister.

La música de Twisted Sister había empezado a ser calificada por los santurrones de rock porno, y Dee decidió testificar de forma independiente ante el Comité de Comercio del Senado de los EE.UU. durante una audiencia sobre la «marcación» de los discos. El PMRC incluía ‘We’re Not Gonna Take It’ en una lista de las canciones más sucias de su época, junto con Judas Priest, Black Sabbath, Mötley Crüe y WASP. El grupo censor terminó consiguiendo esas pegatinas de asesoramiento a los padres que incluyen los cds y LPs.

Hoy en la gran Europa libre, hay países como Polonia donde se enjuicia a músicos como Nergal de Behemoth por blasfemia e ideología satánica. El Tribunal Supremo de Polonia, dictaminó en octubre de 2012 que una persona puede ser culpable de ofender sensibilidades religiosas incluso aunque no tuviera intención de hacerlo directamente. La Comisión Europea se manifestó en favor de la libertad de expresión en apoyo de Nergal.

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