Zakk Wylde habla con This Is Rock de ‘Engines Of Demolition’, el nuevo disco de Black Label Society: riffs marca de la casa, heridas recientes y una dedicatoria muy especial a Ozzy Osbourne

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Este álbum, forjado entre giras y momentos personales intensos, captura la dualidad técnica y sentimental que define a su banda. Hoy charlamos con el legendario guitarrista sobre este viaje sonoro que transita entre la potencia absoluta y su tributo más íntimo al “Príncipe de las Tinieblas”.

¿Cómo describirías el punto de partida creativo de ‘Engines Of Demolition’? ¿Nació de un momento concreto o de la evolución natural de tu día a día? Es solo un nuevo conjunto de canciones. Para mí, no es diferente del primer álbum de ‘Black Label Society’ o del primer disco de Ozzy que grabé. Con cada banda y cada artista, ya sea Elton John, Black Sabbath, Led Zeppelin o Neil Young, se trata simplemente de una nueva aventura. Es como con Led Zeppelin: si hubieran estado ahí, si hubieran compuesto ‘Stairway To Heaven’ primero, la habrían incluido en el ‘I’, pero aún no estaba. Les llevó un par de años; se despertaron un día y escribieron esa canción. Creo que es así para todos. Vives, respiras y ahí es donde te encuentras en ese momento de tu vida; es como un anuario. (Sigue disfrutando de esta entrevista en la revista This Is Rock o en su versión digital en decibelica.com)

Hay discos que no necesitan reinventar nada porque saben exactamente qué puerta vienen a derribar. ‘Engines Of Demolition’, el nuevo trabajo de Black Label Society, pertenece a esa familia: guitarras enormes, solos empapados en blues, esa voz de Zakk Wylde que parece venir de una iglesia levantada en mitad de un descampado, y el viejo pulso de una banda que lleva más de 25 años haciendo de la pesadez, la lealtad y el sentimiento una misma cosa.

‘Engines Of Demolition’ llega después de unos años especialmente cargados para Wylde, metido de lleno en Pantera y Zakk Sabbath, pero también atravesado por pérdidas, hermandad, carretera y memoria. En la nota oficial de la banda se habla de un álbum que canaliza “dolor, hermandad, poder y catarsis” en un disco “masivo y profundamente personal”. No parece una mala brújula para entrar en canciones como ‘Name In Blood’, ‘Broken And Blind’, ‘The Gallows’, ‘Lord Humungus’ u ‘Ozzy’s Song’.

El propio Wylde lo resumía así al presentar ‘Name In Blood’: “‘Engines Of Demolition’ es un viaje sincero por los picos y valles de los últimos cuatro años de principio a fin, algunos de los momentos más altos y más bajos, y todo lo que hay entre medias”. La frase, recogida por Yahoo Entertainment, encaja con ese punto tan suyo: el tipo puede bromear como si estuviera en una barbacoa interminable, pero cuando toca hablar de música, hermandad y muertos queridos, no hay pose.

Y luego está ‘Ozzy’s Song’, imposible de leer como un simple guiño. Wylde fue durante años uno de los grandes hombres de confianza de Ozzy Osbourne, y esa relación pesa, para bien, en la mitología del guitarrista. En ‘Engines Of Demolition’, esa sombra aparece como homenaje directo, no como adorno nostálgico. Es el tipo de detalle que convierte un disco de Black Label Society en algo más que otra colección de riffs: aquí hay oficio, sí, pero también cicatrices.

En nuestra entrevista con Zakk Wylde, hablamos precisamente de todo eso: del nuevo disco, de la maquinaria interna de Black Label Society, de cómo se escribe entre giras gigantescas, de la memoria de Ozzy y de esa mezcla tan suya de bestialidad eléctrica y emoción sin barniz. Porque bajo la barba, los músculos y el muro de Les Pauls, Zakk sigue siendo un músico de instinto clásico: blues, Sabbath, Allman Brothers, Elton John, Ozzy. Todo pasado por una apisonadora.

‘Engines Of Demolition’ no intenta maquillar lo que Black Label Society son a estas alturas. Al contrario: lo abraza. Y quizá por eso funciona. Es un disco de trinchera, de hermandad, de amplis calientes y despedidas que todavía escuecen. Zakk Wylde habla de él con This Is Rock como quien levanta una jarra por los que siguen aquí y por los que ya no están.

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