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Recordando al Bluesmen BB King

El 14 de mayo se cumplen nueve años de la muerte de BB King, uno de los guitarristas más importantes de la historia, cuyo estilo ha influido a legiones de seguidores en todo el mundo.

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Eric Clapton, uno de sus devotos, subrayó: “Es sin duda el artista más importante que jamás haya producido el blues”. Por su parte, Buddy Guy señaló: “Cada guitarrista eléctrico que escuchas tiene un poco de B.B.”.

Una remembranza de las andanzas del Rey dentro del mundo del blues tal vez sería la manera adecuada de recordarle, pero quizá la mejor forma de rendirle un sentido homenaje sea a través de la conmemoración de uno de sus emblemáticos trabajos, ‘Live In Cook County Jail’, que este año está cumpliendo 53 años de su publicación.

Grabado en septiembre de 1970, y con 54 años a cumplir, la presentación que el Rey otorgara ante los 2117 reclusos de “La Jungla” (nombre con que se le conocería a la cárcel del condado de Cook en Chicago por sus hostiles e inhóspitas condiciones), sigue siendo tan excitante como el día en que se registró.

El pianista Ron Levy, quien participó en el concierto, reflexionó sobre la presentación: “Si alguien tenía blues, eran esas personas encarceladas. Y B.B. realmente sintió compasión por esos tipos. La gente no se da cuenta de que B.B. King era mucho más que un simple músico y animador. A él le importaba”.

Los bluesmen no eran pioneros en fungir como atracción central ante los presos de ninguna penitenciaria, no al menos en el sentido que Johnny Cash llevó a cabo en la prisión de Folsom en 1968 o en la de San Quintín en 1969 (años más tarde B.B. King también grabaría aquí), es decir, un hombre libre que entra bajo su propia voluntad para llevar un espectáculo.

Si bien, sí lo eran desde el punto de vista de la reclusión, pues varios de ellos como parte de la comunidad residente no sólo desarrollaban su música para sobrellevar las duras penas del encierro, sino también grabaron desde aquellos lugares, como fue el caso del primo de King, Bukka White, quien durante su estancia en Parchman Farm registró para la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos a finales de 1939.

Una nueva visión de las autoridades penitenciarias que incluía el llevar espectáculos a los reos fue lo que hizo posible el arribo de King a Cook. Para cuando el alcaide le extendió la invitación al Rey, estaba más que listo y preparado, pues no había sorpresa alguna para él.

De acuerdo a una entrada del portal Guitar.com: “B.B. King se identificó fuertemente con los reclusos del condado de Cook y reconoció la dura realidad que sustenta la demografía de los rostros que lo miraban. King estimó que ‘el 70 o 75 por ciento de las personas allí eran negras o de otras razas minoritarias, y muy jóvenes, en la adolescencia o principios de los 20 años’”.

Con un arsenal lleno de éxitos, una banda bien ensamblada y Lucille (su inseparable guitarra) en extraordinaria forma, King desplegó un recital insuperable, sólo por detrás del mítico concierto suscitado en el Regal Theatre en 1964.

Los presos sentados en el suelo separados en secciones por un simple lazo y con un mínimo de seguridad (al menos en lo circundante), reemplazaron a la ferviente multitud juvenil de espectadores del Regal Theatre. King no hizo distinción alguna ante su público y otorgó lo mejor de sí, como lo demuestra la grabación de las siete piezas interpretadas aquella tarde, cuatro de las cuales habían sido efectuadas también en el Regal.

El clásico ‘Every Day I Have The Blues’, fue el encargado de la apertura, el septeto entrando a toda marcha con Lucille como guía hace olvidar prontamente la rechifla que propiciaron los presos hacia las autoridades durante la introducción al recital. En seguida despunta ‘How Blue Can You Get?’, y para entonces la audiencia está bajo el hechizo del Rey, como lo demuestra la vorágine de aplausos precedente al tema y durante cada embestida de Lucille. La interacción en forma de diálogo en ‘Worry, Worry’, entre King y el público es entrañable, un claro ejemplo en cuanto a tablas de cómo conducir un espectáculo.

El primer gran éxito de King, ‘3 O’Clock Blues’ (que subiera al puesto de honor en la lista de R&B en 1951), es presentado a manera de popurrí junto a ‘Darlin’ You Know I Love You’, dejando en el oyente la insaciable necesidad de buscar las versiones completas. El dulce anhelo amoroso de ‘Sweet Sixteen’ (éxito de 1956), parece contraponerse a la ruptura del encanto romántico que encarna ‘The Thrill Is Gone’, que le sucede; ésta subiría al puesto número 3 de la lista de R&B en 1970 y a la postre significó la gran rúbrica de King en su carrera.

Si ‘Live In Cook County Jail’ puede pujar ante ‘Live At The Regal’ como la mejor presentación de la carrera de King es gracias a este tema, que igualmente brillaría años más tarde en Live At San Quentin. La despedida en «La Jungla», acontece con la sentida ‘Please Accept My Love’, otro éxito que alcanzó el puesto número 9 en las listas de R&B.

Según el biógrafo de King, Sebastian Danchin: “Los prisioneros vieron la visita de King como un reconocimiento demasiado raro de su humanidad”. El portal Guitar.com, resaltó: “Parte de la cobertura periodística del concierto se centró en el hecho de que un número significativo de estos hombres, que no podían pagar la fianza, habían estado encarcelados hasta dos años sin juicio. De ahí que King expresara al periodista Tom Wheeler: ‘Les dije que a partir de ese momento estaría encantado de donar mis servicios en cualquier momento que ellos quisieran. Sentí que cuanto más entraba y la prensa jugaba conmigo, más podíamos dejar que la gente supiera’”. Aquí se deja ver lo que el pianista Ron Levy resaltará sobre BB King: “No es sólo el rey del blues. Es uno de los reyes de la humanidad”.

Bluesman como Eric Clapton, Stevie Ray Vaughan… son parte de This Is ROCK

Tras una vida llena de logros como una de las principales figuras del blues y quizás como la más reconocida ante el público en general, probablemente haya mucho que destacar o recordar de BB King: su humilde niñez, sus primeros pasos en los derroteros de la música, su encuentro con el góspel, su viraje hacia el blues, sus andanzas en la radio, el advenimiento de Lucille, sus 65 años de carrera discográfica, su influencia en guitarristas tales como Eric Clapton o Stevie Ray Vaughan (por mencionar algunos), sus innumerables reconocimientos y para generaciones más jóvenes sus participaciones junto a U2 o Slash. Pero lo mejor abreva de su música, y dentro de ésta no hay lugar más propicio para iniciar que con uno de sus mejores en vivo, ‘Live In Cook County Jail’.
Christopher Rangel

 

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