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Ross The Boss, la guitarra callejera de los neoyorquinos The Dictators y el maestro riffero de los clásicos Manowar, llegó a la Sir Laurens de Oviedo.

This Is Rock, This Is Metal, Especiales a la Venta

Ross The Boss, la guitarra callejera de los neoyorquinos The Dictators y el riffero de los grandes clásicos de Manowar, se hizo acompañar en esta gira por Cobra Spell y Dark Embrace. Dos esparrings de gran nivel, y que sumaron esa variedad sonora que tanto reclaman los que buscan algo más que la monogamia sonora.

Cobra Spell es un cuarteto neerlandés entre el heavy metal y hard rock, comandado por la guitarrista Sonia Anubis, y que llegaba recién publicado su último EP ‘Anthems Of The Night’, aún con su anterior vocalista Alexx Panza, sustituido por la gran Kristina Vega, frontman también de Born In Exile. Gran puesta de largo de la barcelonesa, un torbellino en el escenario al que no le iba a la zaga el resto de la formación. Qué escasos se quedaron sus 30 minutos de actuación con los que nos tuvieron en un puño a todos. Si a eso sumamos que en un perfecto castellano la propia Sonia daba paso a ‘Animal (Fuck Like A Beast)’ de W.A.S.P. el puñetazo en la mesa estaba dado.

A Dark Embrace le costó conectar con el público más heavy clásico con su fabuloso trallazo sonoro de dark metal (lo de dark no debería ir acompañado de falta de luz, tomen nota señores de las mesas), muestra de ello ‘The Call Of The Wolves’. Calidad para dar y vender tienen además pronto tendrá nuevo álbum. La verdad es que hasta bien avanzado su show no lograrían agitar las cabezas del buen número de heavy metaleros que ya se aferraban en el frente de la batalla.

Ross The Boss empieza un concierto con ‘Blood Of The Kings’, y además de ganarse a todo el mundo, certifica que estamos ante una declaración de intenciones, y una celebración de la nostalgia. Eso sí, cuando tienes al frente a Marc López a la voz, tenemos a alguien con capacidades para intentar emular el legado de todo un tótem como Eric Adams. Ganada la primera batalla, la victoria final más que encarrilada. Lejos de soliloquios fútiles, extensos intros y palabrería obsoleta la versión creada por Ross The Boss de la otra leyenda neoyorquina en la que militó convence descargando un himno tras otro. No podemos negar que los temas de cosecha propia no conectan con la gente como ‘Black Wind, Fire & Steel’ , ‘Fighting The World’ o ‘Hail And Kill’, pero el conjunto logra dejar satisfecho al buen número final de fieles.
Noventa minutos que dejaron exhaustos y sonrientes tanto a banda como a público.
José Ángel Muñiz Fotografía: Sergio Blanco

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